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La Manga del Mar Menor
 
 
UN PARAISO ENTRE 2 AGUAS
Se encuentra en la Región de Murcia, en un área costera que, por la benignidad de su clima y la temperatura de sus aguas, recibe el nombre de Costa Cálida. Se trata de una restinga, una barra de arena de 22 km., que cierra el Mar Menor. Esta hermosa lengua de arena tiene una amplitud inferior a los 100 metros en algunas zonas, y su anchura máxima es de 1,5 km.

Surcada por cuatro golas, que permiten la entrada y salida de agua desde el Mar Menor al Mediterráneo abierto, La Manga está limitada por dos espacios naturales de gran interés: el Parque Regional de las Salinas y Arenales de San Pedro, al norte, y el espacio protegido de las Salinas de Marchamalo y Las Amoladeras, al sur. La Manga posee 44 km. de playas, existiendo un claro contraste entre las que se encuentran en la ribera del Mar Menor y las de la margen mediterránea. Todas ellas son playas limpias, de aguas cristalinas y en muchas de ellas ondean las Banderas Azules otorgadas por la Unión Europea.

La Manga presenta numerosas alternativas de ocio. En la actualidad es uno de los centros turísticos más importantes del Mediterraneo, con una amplia oferta de restaurantes, hoteles, bares, discotecas, centros comerciales, campos de golf, playas y servicios.
 
 
UN MAR CON MUCHA HISTORIA
La Manga se formó por acumulación de arenas transportadas por las corrientes marinas. Los sedimentos afloraron a la superficie al chocar con formaciones volcánicas y originaron lo que hoy conocemos como Mar Menor. Aunque La Manga adquirió su actual morfología en el siglo XVII, los primeros asentamientos humanos nos remiten al Neolítico.

Hace unos 5.000 años, se levantó un poblado en Las Amoladeras, a la entrada de La Manga. El asentamiento estaba formado por un grupo de cabañas circulares, construidas con ramas y barro. El poblado no contaba con ningún tipo de fortificación y sus habitantes vivían de la pesca y la recolección de marisco. El entorno estaba formado por grandes extensiones de bosques que llegaban hasta la orilla del mar. La riqueza de la Sierra Minera y las condiciones excepcionales del Mar Menor atrajeron nuevos pobladores. Iberos, cartagineses y romanos explotaron las minas de plata y desarrollaron industrias pesqueras muy apreciadas en la Antigüedad. En tiempos pre-históricos La Manga fue utilizada como factoría pesquera, como lo demuestran los restos de piletas hallados en El Estacio. En los fondos submarinos de La Manga se han encontrado numerosos restos de barcos fenicios, griegos y romanos, que transportaban lingotes de plata, plomo y ánforas con todo tipo de mercancías. La llegada de los árabes supuso la creación de las Encañizadas, método de pesca que aún se utiliza. Por medio de estacas y cañizo, se realizaba la pesca del mújol y de otras especies típicas del Mar Menor. Tras la expulsión de los moriscos, La Manga recibió el asedio de barcos magrebíes que asolaron la costa. Para defenderse de los ataques, el emperador Carlos y su hijo Felipe II mandaron construir tres torres de ahumada en La Manga y una más en Cabo de Palos. Las grandes extensiones de bosques con árboles como pinos, encinas, robles y tejos fueron diezmados progresivamente desde la Edad Media. En el siglo XVIII se acentuó la explotación de leña y matorral en La Manga, aumentando la deforestación por la acción del viento.

En 1.862 se construyen los faros del Estacio e Islas Hormigas y tres años más tarde el Faro de Cabo Palos. La existencia de numerosos bajos submarinos provocó durante siglos grandes catátrofes marítimas en la zona. El naufragio del Sirio, en 1.906, que costó la vida a más de trescientas personas, es uno de los más recordados. A mediados del siglo XVIII, coincidiendo con el proceso desamortizador, el apellido Maestre se vincula con La Manga. En pública subasta, la familia adquiere la zona norte. A principios de 1960, Tomás Maestre compra a Francisco Celdrán el resto, e inicia un plan de urbanización apoyado por el Ministerio de Educación y Turismo. En plena etapa desarrollista, La Manga fue impulsada por la Ley de Centros de Interés Turístico de 1963. Un año más tarde, se construye el primer edificio en la entrada de La Manga, la Torre Negra. Poco después se inauguran los dos primeros hoteles, Entremares y Galúa. Desde entonces La Manga ha crecido hasta convertirse en uno de los lugares turísticos más importantes de Europa.

 
 
 
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